Condenaron a un hombre por abusar de su sobrina de 12 años con discapacidad

El juez Gastón Boulenaz le impuso arresto domiciliario con tobillera electrónica y consideró como agravantes la manipulación psicológica del agresor y las secuelas en la víctima.

dPosta – El juez de audiencia de Santa Rosa, Gastón Boulenaz, condenó hoy a un hombre de 30 años a la pena de siete años de prisión de cumplimiento efectivo por el abuso sexual con acceso carnal vía oral de su sobrina de 12 años. El magistrado consideró probado que el agresor actuó mediante el uso de violencia y amenazas, aprovechándose de la relación de parentesco y de la especial situación de vulnerabilidad de la víctima, quien presenta un retraso madurativo.

Los hechos ocurrieron en la casa de la abuela de la niña, madre del imputado, mientras la menor se encontraba bajo el cuidado familiar. Tras cometer el abuso, el acusado amenazó a la víctima advirtiéndole que si contaba lo sucedido su abuela sufriría una depresión y moriría, una manipulación psicológica que el juez remarcó al momento de dictar la sentencia.

El fallo se encuadró bajo las directrices de las leyes de Protección Integral a las Mujeres, de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, y la normativa con rango constitucional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Durante los fundamentos, Boulenaz subrayó la obligación judicial de evaluar el caso con una perspectiva de vulnerabilidad especial, integrando los enfoques de género, niñez y discapacidad ante un delito de carácter sexual.

A la hora de fijar la pena, que coincidió con la solicitud de la fiscala María Cecilia Molinari, el magistrado computó varios agravantes. Entre ellos destacó la edad de la damnificada, la extensión del daño causado, el quiebre de sus relaciones familiares al dejar de visitar la vivienda de su abuela y la agudización de problemas conductuales. También influyó de manera determinante que el condenado ya contaba con un antecedente penal de 2022 por violencia de género contra una expareja.

Por su parte, la defensora oficial Paula Arrigone había solicitado la absolución del acusado tras argumentar que las pruebas periciales y documentales de la fiscalía eran insuficientes para quebrar el principio de inocencia, oponiéndose además a cualquier medida de restricción de la libertad.

Sin embargo, el magistrado validó con firmeza el testimonio de la menor en Cámara Gesell, describiéndolo como coherente, detallado y exento de cualquier tipo de fabulación o fantasía. En ese sentido, aclaró que resulta imposible exigir precisiones absolutas a un menor de edad frente a un escenario tan traumático como el vivenciado.

Como medida sustitutiva de la prisión preventiva y hasta que la sentencia quede firme, se dispuso el arresto domiciliario del condenado con control de vigilancia electrónica, además de ratificar la prohibición absoluta de contacto y acercamiento hacia su sobrina. El tribunal advirtió que, en caso de que la policía no certifique la factibilidad técnica para colocar la tobillera, el acusado deberá cumplir la prisión preventiva de manera efectiva en un establecimiento carcelario ante el evidente riesgo de fuga.