dPosta – El juez de audiencia de juicio de General Pico, Federico Pellegrino, condenó a Aníbal Antonio Alberto, de 70 años, y a su hijo Andrés Aníbal Alberto, de 46, por 11 hechos de estafa vinculados a la compra fraudulenta de hacienda y contratación de transportes con cheques sin fondos.
El magistrado impuso tres años de prisión efectiva para el padre y tres años y seis meses para el hijo, al considerar acreditado que ambos llevaron adelante una maniobra defraudatoria desde la firma Panema S.A., con sede en Justiniano Posse, Córdoba.
Según se probó en el juicio, entre enero y marzo de 2021 adquirieron más de 670 cabezas de ganado y contrataron fletes pagando con cheques diferidos que luego fueron rechazados por falta de fondos. El perjuicio económico, actualizado, ronda los $932 millones, de acuerdo a lo expuesto por la Fiscalía.
En la sentencia, Pellegrino diferenció el rol que cumplía cada uno dentro de la operatoria. Señaló que Andrés Alberto tenía un papel central en la ejecución de las maniobras: estaba al frente de las operaciones comerciales, realizaba las contrataciones y firmaba los cheques, por lo que tenía un “mayor dominio funcional del hecho”.
En cambio, el juez sostuvo que Aníbal Alberto conservaba funciones de control y decisión sobre las operaciones de la empresa, además de contar con una extensa trayectoria en el sector agropecuario, lo que le permitía comprender plenamente las consecuencias de las maniobras realizadas.
Durante los alegatos, el fiscal Armando Agüero afirmó que los acusados continuaron comprando hacienda pese a conocer la crítica situación financiera de la empresa y señaló que acumulaban más de mil cheques rechazados.
Finalmente, el magistrado concluyó que la empresa “se preparó para su quiebra”, incorporando bienes y hacienda que luego desaparecieron para frustrar el cobro de los acreedores.