Por la irresponsabilidad vecinal, amplían el servicio de recolección especial

La falta de compromiso de los piquenses obliga al municipio a multiplicar recursos para subsanar el desorden en las veredas y garantizar el servicio.

dPosta – La eficiencia del sistema de limpieza en General Pico se encuentra hoy afectado por la falta de compromiso de los propios frentistas. Lo que debería ser un retiro ordenado de restos de poda se transforma, con frecuencia, en un foco de desorden debido a la inconducta de quienes disponen un cúmulo de residuos que se haya por fuera del cronograma establecido y las normativas vigentes.

Actualmente, el servicio está diseñado exclusivamente para retirar restos de jardín y ramas. Sin embargo, la aparición de escombros, colchones y aparatos electrónicos en las veredas ha forzado la implementación de una estrategia de emergencia, como el “camión rastrillador”. Esta unidad realiza un filtrado previo al paso del recolector para rescatar materiales como cartón, plástico y vidrio que son mezclados indebidamente, derivándolos a cooperativas locales para su reciclaje dentro de la economía circular.

Cabe recordar que General Pico cuenta con dos estaciones de transferencia, ubicadas en calle 44 y Avenida Circunvalación y en calle 211 y Avenida Circunvalación Juan La Gioiosa, destinadas específicamente para aquellos elementos que no son producto de la poda. El traslado de estos residuos voluminosos a dichas estaciones es deber del vecino y su omisión perjudica el desarrollo de un sistema probado.

Ante esta problemática, se intensificó la presencia de inspectores en la vía pública, que no sólo fiscalizan el arrojo de basura en sitios prohibidos, sino que también tienen la tarea de identificar y sancionar a quienes disponen sus desechos fuera de las fechas estipuladas en el calendario presentado a principios de año.

Para facilitar el cumplimiento de la norma, el municipio distribuyó cartelería con códigos QR en diversos espacios públicos, permitiendo el acceso inmediato al cronograma por zonas. Con los recursos en la calle, la comunicación semanal y la difusión en distintos espacios, el mantenimiento de la limpieza de los barrios dependen, en gran parte, de la responsabilidad propia de los piquenses.