Pese a la desmentida oficial, sigue cayendo el consumo

La Oficina de Respuesta Oficial buscó cuestionar el dato de desplome del consumo masivo de Scentia para marzo, pero los argumentos no resisten el análisis.

dPosta – El Gobierno busca insistir con la tesis de que el consumo marcha viento en popa, pese a que todos los indicadores, tanto de consumo masivo como de consumo minorista, indican lo contrario hace meses. Pero los argumentos oficialistas apenas resisten un mínimo análisis.

“FALSO: CLARÍN VUELVE A CONFUNDIR CONSUMO MASIVO CON CONSUMO PRIVADO TOTAL”, afirmó en X (ex Twitter) la cuenta Oficina de Respuesta Oficial, manejada por Juan Pablo Carreira, director Nacional de Comunicación Digital de Presidencia.

El posteo intentaba desmentir una nota de ese diario que advertía por la caída de un 5,1% interanual en el consumo masivo en marzo, según el último informe de la consultora especializada Scentia.

“Una vez más, el medio operador Clarín selecciona un dato parcial del consumo masivo —que representa solo una fracción del consumo privado y una porción menor aún de los ingresos totales de las familias— para construir un título sensacionalista y esconder la verdad. El consumo privado total, medido por las cuentas nacionales, registra máximos históricos”, agregó la Oficina de Respuesta Oficial.

Y sumó argumentos ya esgrimidos por el Gobierno, como que en verdad el consumo sube si se tiene en cuenta el comercio electrónico y que las ventas en supermercados caen porque ya no es necesario stockearse gracias a la baja de la inflación.

Los datos de caída del consumo

No haría falta aclarar que estas formulaciones van directamente en contra de cualquier dato disponible. La caída del consumo masivo de un 5,1% interanual en marzo que midió Scentia, abarcando todos los canales, fue la mayor desde enero de 2025 y tercera consecutiva, luego de un año en el que este venía creciendo pero sin llegar a compensar ni por asomo el fuertísimo desplome de 2024.

Esto es consistente con lo que midió CAME: una baja interanual de las ventas minoristas de las pymes ininterrumpida desde mayo de 2025. A su vez, el Indicador de Consumo de la CAC dio como resultado una baja del 1,3% interanual, completando un primer trimestre a la baja.

Para quien no guste de cifras privadas, el Indec mostró que, en febrero, las ventas en supermercados cayeron un 3,1% interanual, las de mayoristas bajaron un 1,2% y las de shoppings descendieron un 2,1%. También muestra signos de estancamiento o caída el consumo de bienes durables, al igual que los créditos personales.

No es otra cosa que la consecuencia lógica de una caída del salario real privado registrado que fue constante entre septiembre y al menos febrero, de la mano de una también continua aceleración de la inflación hasta el pico de marzo pasado.

“Consumo privado” total

Pese a que los datos son claros, el Gobierno busca taparlos esgrimiendo y repitiendo diferentes argumentos. Uno es que, como ya se dijo, “el consumo privado total, medido por las cuentas nacionales, registra máximos históricos”, señaló la Oficina de Respuesta Oficial en su post.

De ese modo, se refiere a que el “consumo privado”, uno de los componentes que el Indec mide en su cuenta final del PBI, creció un 7,9% durante 2025.

Sin embargo, lo cierto es que esa cuenta incluye no solamente al consumo minorista, sino a “todos los gastos de la familia en consumo de bienes y servicios, incluidos los servicios públicos”, confirmó a El Destape el director del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (CESO), Andrés Asiain.

Es decir, ese 7,9% de aumento del consumo obedece, en parte, a un mayor gasto de los hogares en luz, gas, agua y transporte. Según un informe del IIEP de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, la canasta total de servicios públicos aumentó un 49% interanual en abril, unos 17 puntos más que la inflación. Una cifra que seguramente crezca por la quita de subsidios a la luz y el gas que comenzó en enero pasado.

En otras palabras, las familias deben afrontar cada vez más gasto en facturas, precisamente el más inevitable para evitar los cortes en los servicios (tal como muestra que la morosidad en la luz y el gas se mantiene en promedios históricos, cerca de un 3%, pese a la caída del salario real). Y, como contraparte, deben consumir cada vez menos en bienes de primera necesidad, durable u ocio.

Comercio electrónico

Otro argumento de la Oficina de Respuesta Oficial es que, en verdad, el consumo total crece si se incluye el e-commerce. “Se modificó la forma de consumo: el comercio electrónico crece a una gran velocidad, con plataformas como Mercado Libre registrando performances nunca vistas. Las grandes superficies físicas ceden terreno ante esta nueva realidad”, afirmó el posteo.

Esto es lisa y llanamente falso. En verdad, la medición de Scentia, que el Gobierno buscó cuestionar, contempla el comercio electrónico. Señala, concretamente, que este aumentó un 34% interanual en marzo pasado.

Aun así, el agregado de todos los canales (supermercados, comercios de barrio, farmacias, comercio electrónico y kioscos) dio la mencionada caída del 5,1% interanual. Básicamente, lo que ocurre es que la enorme suba que viene registrando el e-commerce año tras año no quita que todavía su volumen total sea muy pequeño a comparación con el comercio presencial.

Por ejemplo, el Indec precisa que las ventas online de supermercados son solo un 2,7% del total (o sea, un 97,3% se efectúan en el salón). Y en 2024, por citar un caso reciente, las ventas presenciales en supermercados fueron entre seis y siete veces más grandes que las ventas totales de alimentos, bebidas y artículos de limpieza por vía online, según se desprende del cruce entre los datos del Indec y los de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE).

Aumento del consumo en almacenes de barrio

Por último, un tercer argumento que esgrime la Oficina de Respuesta Oficial es que en verdad no cae el consumo, sino que se desplazó de los grandes supermercados a los pequeños almacenes o supers de barrio. “Las grandes superficies físicas ceden terreno ante esta nueva realidad y ante el avance de las pequeñas superficies (almacenes, farmacias, verdulerías y estaciones de servicio), afirmó el posteo gubernamental.

Se trata de otra falsedad. La medición de Scentia mostró, como ya se dijo, que también cayó el consumo en los “autoservicios independientes” (comercios barriales) por un 5,1% interanual, al igual que el consumo en kioscos (un 4,5%). Solo subió, además del e-commerce, en farmacias, un leve 0,9%.

Además, el posteo oficial asegura que “con la estabilización macroeconómica, desapareció la necesidad de consumo defensivo ante la inflación”, algo que justificaría que cada vez valga menos la pena desplazarse a los grandes supermercados, en donde suele haber más promociones, para hacer compras importantes con las que stockearse.

Pero lo cierto es que la inflación ya se había desacelerado hace un año (promedió un 2,8% entre septiembre de 2024 y marzo de 2025, una cifra muy similar a la actual), por lo que el desplazamiento de grandes superficies a comercios barriales ya se produjo.

Si el consumo creciera, sería esperable un aumento interanual en grandes supermercados, y uno tal vez algo menor en comercios barriales. Pero al contrario, como se ve, lo que ocurre es que caen ambos canales en paralelo (un 7,1% y un 5,1% respectivamente).

Hay un último argumento de la Oficina de Respuesta Oficial que resulta aún más insólito: “Clarín menciona, pero esconde al final de la noticia, que en marzo el consumo masivo creció 6,1% respecto a febrero, marcando un punto de inflexión”. Esto, como es obvio, obedece a que marzo tiene tres días más que febrero.

Evidentemente, el Gobierno usa el efecto calendario solo cuando le conviene, tal como hizo Luis Caputo cuando dijo que la actividad no había caído en febrero porque el mes tiene tres días menos que enero. En cambio, la Oficina de Respuesta Oficial elige creer que ese efecto calendario no existe y que la suba del consumo de marzo contra febrero es real. Solo una incoherencia más con la que el oficialismo busca tapar el sol con la mano.

Fuente: El Destape