dPosta – En un domingo que quedará grabado en la memoria deportiva del país, Franco Colapinto revolucionó la zona del Monumento de los Españoles con un Road Show sin precedentes. Ante más de medio millón de fanáticos que llegaron a Buenos Aires desde cada rincón de la Argentina, el piloto pilarense rompió un silencio de 14 años sin monoplazas de la máxima categoría recorriendo las calles de la Capital Federal.
El rugido del motor Renault V8 del Lotus E20, modelo que Kimi Raikkonen llevó a la gloria en 2012, fue el encargado de hacer vibrar el asfalto de las avenidas Libertador y Sarmiento. Con un despliegue logístico de nivel internacional, que incluyó a diez ingenieros llegados desde la base de Alpine en Enstone, Inglaterra, Colapinto deleitó al público con aceleraciones extremas y las clásicas “donas”. La emoción alcanzó su punto máximo cuando Patricio “Pato” Sardelli, líder de Airbag, interpretó una potente versión del Himno Nacional con su guitarra eléctrica, dándole el marco perfecto a la hazaña.
Sin embargo, el momento de mayor carga mística ocurrió cuando el joven piloto se subió a la “Flecha de Plata”, la réplica del Mercedes-Benz W196 con el que Juan Manuel Fangio se consagró campeón en los años 50. Ver a la figura del presente fusionarse con el legado del quíntuple campeón mundial fue un hito que unió generaciones. Colapinto, visiblemente emocionado, recorrió el trazado de 3,5 kilómetros portando una bandera argentina, devolviendo el calor de una multitud que no dejó de ovacionarlo. Fue, en definitiva, la consagración del fenómeno Colapinto en su propia casa.