dPosta – Anfitrión de lujo, a Paolo Rocca le gusta abrir la puerta de su casa con el delantal puesto. El dueño de la multinacional Techint es amante de las pastas y recibe a sus comensales con pose de que tiene las manos en la masa. Entrar en la mansión que el heredero del imperio Rocca tiene en Martinez, dicen los agasajados, alcanza para advertir que detrás del magnate y líder industrial hay varios cocineros que hacen el trabajo por él.
A Rocca y Mauricio Macri los une el espanto ante un experimento de final incierto. Los dos se sienten maltratados por Javier Milei, el recién llegado a una historia larga. El reencuentro entre dos hombres de poder que chocaron fuerte durante el gobierno de Macri cobra relevancia porque La Libertad Avanza volvió a quedarse sin horizonte. Rocca se cansó de predicar por una política que ponga freno a la lluvia de importaciones chinas y Macri se hartó de esperar el llamado del ex panelista. El ex presidente dice en privado que Milei se cavó la fosa cuando ignoró su consejo de nombrar a Horacio Marin como jefe de gabinete y eligió a Manuel Adorni como reemplazante de Guillermo Francos.
La comida que hicieron trascender dos de los actores que apoyaron a Milei en su aventura presidencial es el movimiento más reciente de una conspiración mayor. Una facción del poder económico y un ala cada vez más extendida de la dirigencia política coinciden en advertir que el modelo Milei es inviable. Pero los que conversan con Rocca aclaran que apuesta, dentro del mismo espectro, por una variante que ocupe el lugar de Milei y evite el regreso del peronismo al poder. “Techint está antes y después de Milei”, traduce una persona de diálogo habitual con el empresario más rico de la Argentina (7300 millones de dólares), de acuerdo al ranking de Forbes.
Con la actividad que cayó en febrero 2,6% con respecto a enero -el peor dato desde diciembre 2023 y uno de los peores desde 2004-, la recaudación que encadena 8 meses en picada, la inflación con 10 meses de alza y las familias endeudadas, el agotamiento del modelo es una conclusión que se impone entre los actores de poder. Milei no da garantías ni siquiera para los que están ganando y la facción más activa del Círculo Rojo quiere un presidente de derecha que no ponga en riesgo el nuevo ciclo de negocios.
Según la versión que difundió el entorno de Macri, Rocca reclama un candidato racional. Se deduce que para el CEO de Techint, Milei y Axel Kicillof no lo son, pero sí Patricia Bullrich, la senadora que se despega de Adorni y vuelve a caminar por la cornisa de la lealtad. Más importante que eso. Un año y medio antes de las elecciones, se percibe el desarme de parte del bloque de poder que catapultó a Milei a lo más alto. No es solo Rocca, ni este Macri que recuperó las ganas de vivir. También una parte de la familia de Comodoro Py y los tanques de comunicación aliados que avanzan en un terreno que hasta hace poco tenían vedado. Ese desarme de poder pega fuerte en las expectativas. “No es por sensibilidad social sino por intereses”, dice un consultor que dialoga con todos y no se pliega a la ofensiva. Para él, los mismos actores que soportaron a Macri en su largo derrape hasta el final y le garantizaron una retirada del poder sin contratiempos hoy precipitan la ruptura con Milei. Lo hacen incluso cuando está colgado como un koala de Donald Trump y Benjamin Netanyahu. No se discute el rumbo sino el intérprete, alguien que hubieran preferido evitar, pero sirvió a sus fines durante un tiempo que parece terminado.
La hiperquinesia en el establishment coincide con la desilusión en las clases medias y medias bajas que apoyaron a Milei y, 29 meses después, pierden sus expectativas sobre la posibilidad de salir adelante. Hay un clima que se extiende y una sensación que madura. De repente, convergen los movimientos del poder permanente con la temperatura social.
Macri y Milei interrumpieron el diálogo, desconfían uno del otro y parecen destinados a jugar separados. El presidente sabe que Macri conserva su capacidad de daño y es capaz de incidir en su contra en Comodoro Py. La obsesión de Macri es conservar el poder en la ciudad de Buenos Aires. Por eso, en lo que queda del PRO dicen que Daniel Angelici hizo operativos los términos de un acuerdo con el primo Jorge y le entregó al ingeniero las áreas que le interesaban.
Si Milei no estuviera sostenido por Trump, su fragilidad sería terminal. Por eso, su gran apuesta está atada a una resurrección política del republicano, hoy una máquina de perder aliados, generar rechazo y caer en las encuestas. Si ninguna turbulencia se desata antes, a Milei le quedan seis meses para resistir el hartazgo social y rezar por un buen resultado del trumpismo en las legislativas de noviembre.
En el plano doméstico, la economía real perfila una agonía prolongada, con aspectos que recuerdan el final de la Convertibilidad. Un trabajo de Synthesis muestra que en lo que va del año los sectores de alta rentabilidad estuvieron lejos de compensar la destrucción de empleo en la industria, el comercio y la construcción. Al contrario, también los ganadores del modelo destruyeron puestos de trabajo. En base a datos del INDEC, la consultora de Alejandro Vanoli mostró que en los primeros meses de 2026 se perdieron en total 91 mil puestos de trabajo registrados. El estudio indica que en el mundo de los hidrocarburos, el agronegocio, la minería y la intermediación financiera, que hoy generan de conjunto 549 mil puestos de trabajo en todo el país, el empleo cayó 2,8% en la comparación interanual y se quedaron sin trabajo 16 mil personas. En paralelo, los grandes perdedores del modelo, que emplean a 2.741.000 trabajadores, destruyeron el 2% de los puestos de trabajo y dejaron a 57 mil personas en la calle. El mercado de trabajo no solo ajusta por empleo. Además, cae el salario y el crecimiento que festeja el gobierno deja afuera a la enorme mayoría de los argentinos.
Los anabólicos que pretenden en el ministerio de Economía parecen agotados. Un directivo de un banco privado advierte que, si ocurre, el regreso del crédito que pretende Luis Caputo se va a limitar a los bancos públicos. Los privados, dice, no van a caer otra vez en la trampa del gobierno: “La morosidad pasó de 2 a 8 y ahora estamos viendo cómo darle un préstamo a gente que está endeudada para que pague la tarjeta. El crédito no va a volver”, asegura. Con eso coincide el ultimo informe de la gerencia de Estudios del Banco Provincia: la baja de la tasa de interes que se inició a mediados de marzo no funcionó hasta ahora como incentivo a la demanda. El inédito continente de morosos con las entidades bancarias es parte de la clase media que se viene abajo y no puede asumir nuevas deudas.
En la base de la pirámide social, la situación es todavía más dramática. Lo reflejó en los últimos días con crudeza Zulma Monges, militante del Movimiento Evita en Costa Esperanza, partido de San Martín. “Hoy en nuestro barrio, tenemos no solamente a todos buscando laburo sino también a todos endeudados. En estos últimos meses, son los narcos los que te dan préstamos. A veces uno, en la desesperación de querer juntar la guita para el alquiler, para el remedio, para el boleto, cede al préstamo y se queda prendido a esa situación. También es una cuestión de poder la que tienen ellos. Las billeteras virtuales ya están explotadas. Muchos vecinos no pueden acceder a un préstamo de un banco ni a otro tipo de préstamos. Y los préstamos que se empiezan a dar en el territorio, los que los manejan hoy son narcos”, dijo Monges en Radio Con Vos.
Fuente: Diego Genoud (El Destape)