dPosta – El escenario judicial de la III Circunscripción de General Acha cerró un capítulo turbulento esta semana. A través del Decreto N.º 445, el Gobierno de La Pampa ratificó la dimisión de Alejandro Sebastián Mendiara, quien ocupaba la Fiscalía General desde finales de 2023. La decisión lleva la firma del mandatario provincial y del ministro de Seguridad y Justicia, Horacio di Nápoli.
La renuncia con carácter indeclinable surge como una maniobra definitiva para interrumpir el avance del Tribunal de Enjuiciamiento. Mendiara se encontraba en el centro de un proceso de remoción impulsado por una serie de comportamientos incompatibles con su investidura, que incluían desde incidentes en la vía pública hasta maltrato hacia sus subordinados.
La dimisión fue aceptada apenas diez días antes de que el tribunal, encabezado por Eduardo Fernández Mendía y conformado por legisladoras y representantes del Colegio de Abogados, emitiera una sentencia definitiva. Aunque el jury tenía previsto concluir este viernes 17, el cese de funciones por renuncia extingue la vía administrativa para la destitución, marcando el punto final de su trayectoria dentro del Poder Judicial pampeano.
El historial de acusaciones que motivó el jury
La situación del ahora exfiscal se volvió insostenible tras la acumulación de tres expedientes principales. El primero describe una escena ocurrida en las afueras de un local bailable en Victorica, donde testigos y efectivos policiales señalaron que el funcionario, presuntamente bajo los efectos del alcohol, increpó a los uniformados con términos amenazantes y abusando de su cargo jerárquico.
Poco tiempo después, la violencia se trasladó al ámbito deportivo en General Acha. Durante un encuentro de fútbol juvenil, Mendiara intervino de forma violenta en un altercado entre adolescentes, llegando a agredir físicamente a un menor de 15 años tras sujetarlo del cuello.
Finalmente, el tercer eje de la acusación se centraba en el ámbito laboral. Un secretario de la Fiscalía General presentó denuncias por hostigamiento constante, describiendo un entorno de insultos y humillaciones que afectaron su salud mental y la de su entorno familiar, lo que derivó en licencias médicas por enfermedad.