Irán derribó dos aviones de Estados Unidos

En una escalada sin precedentes, la defensa aérea persa abatió un F-15E y un A-10 Thunderbolt, mientras el Pentágono intenta localizar a un tripulante desaparecido en medio de amenazas de Teherán.

dPosta – En menos de 24 horas, la División Aeroespacial del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán logró neutralizar dos aeronaves de combate de Estados Unidos y afectar severamente los protocolos de búsqueda y rescate estadounidenses, apenas dos días después de que el presidente Donald Trump asegurara que las capacidades militares de Irán habían sido “completamente diezmadas”.

El primer incidente ocurrió en el espacio aéreo del centro de Irán. Inicialmente, los comunicados oficiales iraníes y el medio Sepah News informaron sobre el derribo de un sofisticado caza F-35 perteneciente al 48.º Ala de Caza con base en la RAF Lakenheath, Reino Unido. Sin embargo, con el correr de las horas y tras el análisis de imágenes satelitales, se confirmó que la aeronave alcanzada por los sistemas de defensa avanzada era un F-15E Strike Eagle. El impacto fue de tal magnitud que la aeronave quedó completamente destruida antes de tocar tierra, según las imágenes de restos difundidas por el CGRI.

La situación del F-15E, un avión biplaza, disparó una misión de búsqueda y rescate (SAR) inmediata. Fuentes oficiales confirmaron a cadenas como CBS y CNN que uno de los tripulantes fue rescatado con vida por fuerzas estadounidenses y trasladado para recibir tratamiento médico. No obstante, el paradero del segundo tripulante permanece rodeado de incertidumbre. Teherán, en un movimiento de guerra psicológica, ha ofrecido una “generosa recompensa” por la captura del piloto, afirmando que este logró eyectarse y se encontraría dentro del territorio persa.

Mientras tanto, la Guardia Revolucionaria ha difundido videos de helicópteros Black Hawk y un avión Hércules 130 sobrevolando la zona en un intento desesperado por localizar al soldado.

La hostilidad no terminó con el primer derribo. Cuando Estados Unidos movilizó apoyo para la misión de rescate, un segundo avión fue alcanzado por fuego iraní cerca del estratégico estrecho de Ormuz. Se trató de un A-10 Thunderbolt, conocido popularmente como “Warthog”, una aeronave monoplaza diseñada para el ataque a tierra. El piloto del A-10 logró mantener el control de la aeronave el tiempo suficiente para cruzar al espacio aéreo de Kuwait, donde finalmente se eyectó antes de que el avión se estrellara. Aunque el piloto se encuentra a salvo, el incidente confirmó la vulnerabilidad de los activos estadounidenses ante la renovada defensa aérea iraní.

La jornada de fuego también alcanzó a los equipos de rescate secundarios. Dos helicópteros UH-60 Blackhawk que participaban en las labores de rastreo fueron atacados, resultando algunos militares con heridas leves. Este escenario de pérdidas múltiples ha puesto en jaque la narrativa de Washington sobre el control del conflicto. La secretaria de prensa de la Blanca, Karoline Leavitt, confirmó que el presidente Trump ha sido informado minuciosamente sobre estos eventos.

Desde el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Irán, el general Abolfazl Shekarchi envió un mensaje contundente, asegurando que no habrá una “salida digna” para las fuerzas agresoras. Shekarchi advirtió que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado para los activos estadounidenses y “sionistas” por un tiempo prolongado y prometió que la estrategia de Irán no será simplemente reactiva, sino punitiva. “Nuestras pérdidas deben ser compensadas y el agresor castigado”, sentenció el militar, comparando la situación actual con conflictos previos y asegurando que esta vez el castigo hará que el atacante “se arrepienta de la guerra”.

La tensión en la región alcanza así un punto de ebullición, con una potencia que intenta rescatar a sus hombres en territorio enemigo y una fuerza local que parece haber recuperado su capacidad de respuesta aérea tras los ataques sufridos el pasado 28 de febrero.

Fuente: N/A