dPosta – Ernesto “Tito” Lowenstein y Alan Lowenstein, presidente y vicepresidente de Frigorífico Pico, anunciaron con un comunicado el inicio del proceso de concurso preventivo de acreedores. La medida se tomó luego de que fracasaran las negociaciones que la empresa venía manteniendo con un importante grupo de capitales europeos, que según remarcaron en el texto difundido, fracasaron por la postura de un accionista y acreedor que priorizó el cobro inmediato y rechazó todas las propuestas.
Finalmente se confirmó la muy mala noticia para los despedidos del histórico frigorífico, que suma además mayor incertidumbre para quienes aún son parte de la planta de trabajadores, aunque los dueños aseguraron que buscan “preservar” la fuente laboral.
El texto difundido por los directivos apunta directamente a las trabas internas como el principal desencadenante de esta situación judicial. Según explicaron los propietarios, las conversaciones no prosperaron debido a la postura inflexible de un actor clave dentro de la estructura de la compañía. En el comunicado se detalla que “un determinado grupo financiero que reviste simultáneamente la condición de accionista y acreedor ha obstaculizado de manera reiterada las distintas alternativas presentadas por la empresa para asegurar la continuidad de la operación”.
De acuerdo con la conducción del frigorífico, este grupo priorizó sus intereses individuales por sobre el bienestar general de la organización, “priorizando el recupero de su crédito y contrariando el interés social”. Esta actitud impidió que se concretaran millonarias propuestas de salvataje que hubieran cambiado el rumbo de la histórica empresa familiar.
Entre las opciones que estuvieron sobre la mesa y que fueron desestimadas, los directivos mencionaron proyectos de gran envergadura económica. El comunicado revela que las gestiones “incluyeron propuestas de terceros que contemplaban esquemas de explotación de la planta en el largo plazo, incluyendo una alternativa cercana a los U$D 40 millones mediante un esquema de leasing a ocho años, así como también ofertas de resolución inmediata de contado”.
A pesar del volumen de estas ofertas, la respuesta siempre fue negativa y no hubo intenciones de proponer otras salidas viables. “Ninguna de estas fue aceptada por dicho grupo, que tampoco presentó propuestas superadoras, lo que fue limitando las posibilidades de alcanzar una solución sin intervención judicial”, subrayaron Ernesto y Alan Lowenstein con notable preocupación.
Ante este complejo escenario de parálisis en las negociaciones privadas, la empresa familiar decidió acudir a la Justicia para proteger sus activos y su personal. Los dueños explicaron que, “con el objetivo de blindar de la mejor manera posible la continuidad de la empresa, preservar las fuentes de trabajo y encauzar de forma ordenada su situación financiera, Frigorífico General Pico S.A. se ha visto obligado a iniciar el proceso de concurso preventivo de acreedores”.
La compañía enfatizó que cuenta con un gran potencial gracias a las inversiones tecnológicas y las habilitaciones para exportar que posee su planta ubicada en la localidad de Trenel. Por este motivo, confían en que el marco legal del concurso permitirá ganar tiempo y otorgar la previsibilidad necesaria para volver a poner en marcha la producción a pleno.
Finalmente, los Lowenstein quisieron llevar tranquilidad a sus operarios y deslindarlos de cualquier responsabilidad en esta crisis, asegurando que “los colaboradores han actuado en todo momento de buena fe y conforme a las directivas impartidas”. La empresa prometió mantener canales abiertos y comunicar los avances de este proceso que impacta fuertemente en la economía regional.