“Si no fueron 30 mil, que nos digan dónde están”, dijo Ziliotto

En el acto por los 50 años del golpe militar, el gobernador señaló que “no fue una lucha igual, fue terrorismo de Estado” y denunció “intentos de justificar esos años de horror a través de la teoría de los dos demonios”.

dPosta – El gobernador de La Pampa, Sergio Ziliotto, encabezó este martes en Santa Rosa el acto central por el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, al cumplirse 50 años del último golpe de Estado. Durante la ceremonia, realizada en el Parque Provincial de la Memoria, el mandatario reafirmó el compromiso del Gobierno provincial con la defensa de los derechos humanos y sostuvo que “la lucha sigue y ese debe ser nuestro principal norte”.

El acto contó con la presencia del intendente de Santa Rosa, Luciano di Nápoli; el vicepresidente de la Cámara de Diputados, Hernán Pérez Araujo; el senador nacional Daniel Bensusán; el ministro de Desarrollo Social y Derechos Humanos, Diego Álvarez; la subsecretaria de Derechos Humanos, Paula Grotto; legisladores provinciales, integrantes del gabinete provincial y municipal, intendentes e intendentas, autoridades judiciales y policiales, organismos de Derechos Humanos, además de víctimas de la última dictadura cívico-militar.

También participaron con sus banderas de ceremonia la Escuela N° 221, la Escuela N° 143, la Escuela Agrotécnica, el Colegio Illia, la Escuela de Adultos N° 6 y el Instituto de Formación Docente y Centro Provincial de Formación Profesional N° 21.

“No es un 24 de marzo más”

Durante su discurso, Ziliotto remarcó el carácter especial de la conmemoración al cumplirse cinco décadas del golpe de Estado de 1976.

“Un 24 de marzo nos encuentra nuevamente haciendo un ejercicio de memoria, pero sin dudas no es un 24 de marzo más. Ese ícono de los 50 años nos trae mayores responsabilidades para no olvidar lo que pasó, para reconocer lo que pasó y para ratificar un compromiso quienes tenemos responsabilidades institucionales”, expresó.

El Gobernador señaló que el terrorismo de Estado “apagó la democracia por más de siete años” y recordó el papel de la sociedad argentina en la reconstrucción democrática. En ese marco destacó el rol de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y la militancia que impulsó el regreso del Estado de Derecho.

“Al finalizar la dictadura, se consolidó un sentir nacional de lo que realmente había pasado. El oscurantismo, la connivencia de medios de prensa, de sectores civiles, eclesiásticos había tenido todo bajo un manto de sospecha. Pero hubo héroes, mujeres que jugaron todo lo que tenían y así nacieron madres y abuelas de Plaza de Mayo”, afirmó.

También valoró la decisión política de avanzar con los juicios a los responsables de los crímenes de la dictadura. “El coraje del entonces presidente Raúl Alfonsín marcó el camino de cómo se buscaba justicia, no venganza, en nombre de la democracia”, sostuvo.

Memoria y justicia

Ziliotto recordó además los procesos de memoria y justicia impulsados en la provincia, entre ellos el juicio por los delitos cometidos en la Subzona 14, que permitió demostrar que “La Pampa no fue una isla” durante la dictadura.

En ese sentido, reafirmó el compromiso del Estado provincial con la construcción de memoria colectiva y la defensa de la democracia. “A lo largo de la historia, los gobiernos democráticos de la provincia de La Pampa pusieron su grano de arena. Ya a fines del 83, el gobernador Rubén Marín puso a investigar la conducta de los responsables”, enfatizó.

Agregó que “tomamos la decisión de decirles a toda la ciudadanía pampeana que realmente nos avergonzaba la actuación de la policía de La Pampa en las épocas de dictadura, siendo el brazo armado de la represión en nuestro territorio. Por eso, este Paseo de la Memoria, al lado de quizá el ícono (Seccional Primera) de donde salió la caza de aquellos que pensaban distinto”.

Reivindicó la decisión de sancionar la Ley de Seguridad Pública y Ciudadana. “Hoy nuestra policía provincial es una fuerza integrada por ciudadanas y ciudadanos que tienen su labor dentro del Estado de Derecho, y la seguridad ha dejado de ser un andamiaje basado en la ley de la dictadura”, aseguró.

“La lucha no se detiene. Los genocidas deben seguir presos y la justicia debe avanzar”, afirmó.

“El mensaje es para las nuevas generaciones”

En el tramo final de su discurso, Ziliotto puso el acento en la necesidad de sostener la memoria colectiva y transmitirla a las nuevas generaciones que no vivieron la dictadura.

“Hay que consolidar claramente una conciencia colectiva, apuntar a esa generación que no vivió en carne propia ni en el seno familiar, ni en el barrio ni en la sociedad lo que fue la dictadura. Porque todavía vemos intentos de justificar esos años de horror a través de la teoría de los dos demonios. No, no fue una lucha igual: fue terrorismo de Estado”, afirmó.

El mandatario sostuvo que el ejemplo de las víctimas del terrorismo de Estado debe seguir guiando la construcción democrática. “Tomando el ejemplo que nos dejaron quienes desaparecieron, debemos seguir luchando. Si es cierto que siguen negando la cantidad, si dicen que no son 30.000, dígannos dónde están”, expresó.

“En esa lucha, en esa enseñanza y en ese ejemplo de esos 30.000 está la base para seguir luchando. No hay otra manera de realizarse en la sociedad que a partir del derecho y del Estado de Derecho”, indicó.

Finalmente, Ziliotto reafirmó el compromiso del Gobierno provincial con la defensa de la democracia y los derechos humanos. “No tengan ninguna duda de que desde el Gobierno provincial seguiremos trabajando por ese anhelo y por esa calidad de vida que sólo la democracia nos puede dar”, concluyó.

Testimonios de víctimas de la dictadura

Durante el acto también se escucharon testimonios de víctimas de la última dictadura cívico-militar.

Omar José Guardia, hijo de Rafael Guardia —secuestrado durante la dictadura— relató la historia de su familia y las violencias que atravesaron siendo niños luego de la detención de su padre. “Hoy, a 50 años del golpe cívico-militar, levanto la bandera de memoria por la verdad y la justicia”, expresó al iniciar su intervención.

Recordó que su padre fue detenido en febrero de 1977 en la localidad de Rancul, desde su humilde hogar, por su compromiso y su rechazo al golpe de Estado. “Nosotros estábamos presentes cuando se lo llevaron”, señaló. Tras ese hecho, él y sus cuatro hermanos quedaron bajo tutela del Poder Ejecutivo Nacional y fueron trasladados a un hogar en Guatraché, donde permanecieron hasta el retorno de la democracia en 1983.

En ese lugar, contó, vivieron años de privaciones y maltratos. “Fuimos presos, porque no teníamos libertades como cualquier otro niño. Solo podíamos ir a la escuela y a la iglesia como obligación”, relató, al recordar las condiciones de encierro, los castigos físicos y psicológicos y el miedo constante que atravesaron durante su infancia.

Explicó que durante mucho tiempo no pudieron contar lo que ocurría, en parte por el temor instalado en aquellos años. “Toda esa tortura duró seis años y jamás contamos lo que estaba pasando por miedo o porque pensábamos que era algo natural en esa época”, afirmó. También recordó que cuando llegaron a Guatraché él tenía apenas dos años y sus hermanos entre cinco y nueve.

Finalmente, destacó la importancia de mantener viva la memoria colectiva y de continuar el reclamo de justicia. “Somos las voces de todos aquellos inocentes en este genocidio. Por la verdad, son más de 30.000 desaparecidos. Justicia: los genocidas deben seguir presos”, concluyó.

También tomó la palabra Fernanda Galeano, hija de un detenido desaparecido y nacida durante el cautiverio de su madre en un centro clandestino de detención. Emocionada, comenzó su intervención invitando a reflexionar sobre el peso del silencio que atravesó a muchas víctimas durante años.

Recordó que en 1978 un grupo armado irrumpió en su casa, en la localidad bonaerense de Moreno, y secuestró a sus padres y a sus tres hermanos. Su madre estaba embarazada de ocho meses y fue trasladada al centro clandestino de detención de Campo de Mayo. “A mi papá no lo vimos nunca más, es uno más de los 30.000 detenidos desaparecidos”, expresó.

Relató además que su madre fue obligada a parir en cautiverio, luego de ser sometida a torturas. “La indujeron al parto mientras estaba encapuchada. Lo único que pidió fue poder verme, aunque fuera un instante”, contó, al recordar que los represores le permitieron verla con la condición de que no emitiera ningún sonido durante el nacimiento.

Tras el parto, relató, su madre continuó detenida y tiempo después fue liberada junto a ella. “Me trajeron recién nacida en una bolsa, como si fuese una basura”, dijo. Al regresar con su familia, recordó, los médicos detectaron que tenía lesiones producto de las violencias sufridas durante esos días.

En el cierre de su testimonio, Galeano destacó el valor de sostener la memoria y continuar la lucha por verdad y justicia. “No queremos venganza, queremos justicia. Y si quieren la memoria completa o la historia completa, que nos digan dónde están”, afirmó.

Al finalizar el acto se descubrió una placa en conmemoración de los 50 años del golpe de Estado y las autoridades junto a las víctimas de la dictadura, plantaron un árbol para conmemorar a las personas detenidas y desaparecidas.