dPosta – El sueño de la ampliación de La Bombonera ha dejado de ser una mera promesa de campaña para transformarse en un proyecto con avances institucionales tangibles. En las últimas horas, el Club Atlético Boca Juniors dio un paso de vital importancia al obtener la aprobación del anteproyecto por parte de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT). Este organismo técnico analizó la documentación presentada por la dirigencia liderada por Juan Román Riquelme, centrando su evaluación en la seguridad y la convivencia de la nueva infraestructura con el trazado ferroviario lindante.
Este aval de la CNRT no es un hecho aislado, sino que se concatena con el visto bueno otorgado la semana pasada por Ferrosur, la empresa concesionaria de la red de carga. Estos avances técnicos son fundamentales, ya que el diseño propuesto por el club contempla una intervención directa sobre el espacio aéreo de las vías. El plan maestro busca llevar la capacidad del mítico estadio de la calle Brandsen a 84.500 espectadores, una cifra que permitiría paliar el histórico déficit de localidades para la enorme masa societaria del Xeneize.
Desde el punto de vista arquitectónico y funcional, el proyecto aprobado consiste en la instalación de cuatro torres de gran porte que albergarán sistemas de ascensores y escaleras de alta capacidad. La pieza clave de la obra es un puente de conexión que sobrevolará las vías ferroviarias, uniendo las nuevas estructuras con el cuerpo principal del estadio. Este diseño no solo busca optimizar el flujo de personas hacia la segunda y tercera bandeja, sino que también es el pilar para la construcción de una flamante cuarta bandeja, elevando la verticalidad del templo boquense a niveles inéditos.
Tras superar el filtro de la CNRT, la hoja de ruta administrativa traslada la responsabilidad a dos organismos clave: la Administradora de Infraestructuras Ferroviarias Sociedad Anónima (ADIFSA) y la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE). La primera deberá auditar que la ejecución de las obras no interfiera con la planificación operativa del sistema ferroviario nacional, mientras que la segunda tendrá la tarea de regularizar el uso de las tierras públicas involucradas en el proyecto urbanístico. Si Boca obtiene luz verde de ambas dependencias, el expediente llegará finalmente a la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, donde se debatirá la rezonificación y el permiso definitivo de obra.
Un punto que genera alivio en la parcialidad azul y oro es la logística de la construcción. Según lo estipulado, Boca no necesitará mudar su localía durante la primera fase, que incluye el levantamiento de las torres y la creación de la cuarta bandeja. Tampoco afectará la localía la reconversión de la actual tercera bandeja sur y norte en sectores populares.
El éxodo temporal de La Ribera recién se produciría cuando comiencen las reformas sobre la calle Del Valle Iberlucea, tramo que requiere la demolición de los actuales palcos. En ese escenario, el Estadio Único de La Plata y el José Amalfitani de Vélez Sarsfield asoman como las opciones más firmes para albergar al equipo durante el cierre de la obra.