dPosta – La factura de la Cooperativa de Electricidad y Otros Servicios de General Pico está llegando por estos días con sorpresa, y no de las buenas. Entra en vigencia el nuevo esquema de subsidios que Nación estableció para la energía eléctrica y esta medida afecta a cerca de 1.400 domicilios de Pico, Vértiz y Speluzzi, aunque esta no es la única razón del importante aumento. Según explicaron desde la cooperativa, inciden también la ola de calor y los aumentos que el Gobierno viene aplicando mes a mes por encima de la inflación.
La factura de luz que vence en los primeros días de marzo sorprendió a muchos. En principio, y para quienes la recibían en la puerta de su casa, por una nota donde ser recuerda que es la última boleta en papel que se entrega y, ahora, solo se dispondrá de manera virtual. Pero, cuando la mirada del asociado llega hasta el margen inferior derecho de la factura, descubre la peor de las sorpresas: un aumento considerable.
Desde Corpico atribuyen el monto de la última boleta de luz a una convergencia de tres factores determinantes: el salto estacional en el consumo por la ola de calor, la nueva fase de quita de subsidios dispuesta por el Gobierno Nacional y el arrastre de aumentos mensuales que superan con creces la inflación oficial.
Adrián González, gerente administrativo de Corpico, brindó un análisis de la situación y destacó que el impacto es especialmente severo para un grupo de 1.400 piquenses que acaban de perder el beneficio del subsidio estatal. En la jurisdicción de la cooperativa —que abarca Pico, Vértiz y Speluzzi— existen unos 30.000 usuarios residenciales. Hasta hace poco, el 60% de esos hogares contaba con asistencia; sin embargo, con el nuevo esquema, esa cobertura cayó al 55%.
Cabe recordar que Nación venía aplicando un esquema de subsidios segmentados solo para usuarios residenciales y, ahora, pasó a uno más directo: con y sin subsidios. Para ello, toma una serie de datos que parten desde los ingresos familiares totales (3,7 millones de pesos), pero también un abanico de criterios que dejan a los usuarios dentro o fuera del beneficio.
Para quienes quedaron fuera del sistema de subsidios, el golpe al bolsillo es directo. “La quita implica perder aproximadamente 100 pesos por kilovatio”, detalló González. Esto significa que un hogar con un consumo promedio de 200 kilovatios verá un recargo de unos 20.000 pesos solo por este concepto, sin contar los incrementos propios de la tarifa base. En términos porcentuales, incluso para consumos bajos, la pérdida del beneficio representa un aumento base del 20% al 30% en la factura final.
Ola de calor
Más allá de la política tarifaria, el clima desempeñó un papel crucial durante el período facturado, que comprende los últimos días de diciembre y gran parte de enero. Las temperaturas extremas registradas en la región obligaron a un uso ininterrumpido de equipos de refrigeración. Los datos de la cooperativa son contundentes: en enero se consumió exactamente el doble de energía que en diciembre.
Este pico de demanda no solo incrementa el monto por la cantidad de energía utilizada, sino que a menudo empuja a los usuarios a escalones tarifarios más caros dentro de la estructura de bloques de consumo de la cooperativa. “El uso constante de aires acondicionados se va a notar con fuerza en estas boletas”, advirtió el directivo.
Aumentos e Inflación
El tercer componente de este aumento es el precio de la energía. Durante el año 2025 y el inicio de 2026, la energía eléctrica sufrió actualizaciones mensuales permanentes autorizadas por Nación. El acumulado anual arroja una suba cercana al 50%, un número que preocupa al compararlo con el índice general de precios.
Mientras que la inflación anualizada se situó en algo más del 30%, el costo de la electricidad escaló 50%, situándose unos 15 a 20 puntos por encima del promedio del resto de los bienes y servicios. Esta presión se traslada también a la estructura de costos de la cooperativa, que hoy le paga a la Provincia por la energía que distribuye un 50% más que el año pasado.
Este escenario plantea un desafío complejo tanto para la entidad solidaria como para los asociados, quienes deben absorber incrementos que, en muchos casos, redondean cifras difíciles de afrontar en un contexto de ingresos estancados. La recomendación desde Corpico sigue siendo la optimización del consumo y la revisión de los niveles de eficiencia energética en el hogar para intentar mitigar, al menos parcialmente, el impacto de una factura que no da respiro.