dPosta – En una industria que suele manejarse con cautela frente a los micrófonos, las declaraciones de Roberto Méndez, el histórico CEO y dueño de la cadena Neumen, han caído como una verdadera bomba en el sector automotriz. Con más de cuatro décadas de trayectoria y una estructura que hoy sostiene a 520 empleados en 40 puntos de venta en todo el país, el empresario decidió “abrir la caja negra” de la rentabilidad del neumático en la Argentina durante los años de fuerte proteccionismo, admitiendo que los precios que pagaron los consumidores no guardaban relación alguna con la realidad internacional.
Méndez fue tajante al recordar la etapa previa a la reciente desregulación económica. “Eran carísimas, hay que reconocerlo. Yo digo que estaban robando las multinacionales y nosotros, los empresarios, porque teníamos un mercado que no era real. Nunca ganamos tanta plata como cuando nos permitieron hacer lo que estábamos haciendo”, confesó en una entrevista con el canal de streaming Ahora Play.
Esta admisión de culpa colectiva del sector empresarial e industrial no pasó desapercibida para el presidente Javier Milei, quien utilizó sus redes sociales para calificar estas prácticas como parte de un “nacionalismo barato” utilizado para “robar a los argentinos de bien”.
De márgenes del 70% a la “rentabilidad normal”
El corazón de la revelación de Méndez radica en los números. Según el empresario, las restricciones a la importación y la falta de competencia generaron una distorsión que permitió aplicar remarcaciones extraordinarias que hoy, en un mercado abierto, resultan insostenibles. “Veo bien lo de Sturzenegger cuando dice que va a obligar a todas las empresas a adecuarse a una rentabilidad normal, que sería alrededor de un 20%. En un momento estábamos remarcando con un 60-70%”, detalló el directivo de Neumen.
Este sinceramiento de precios plantea un nuevo escenario de supervivencia para las gomerías y distribuidores. Méndez señaló que, en el contexto actual, la rentabilidad bruta antes de impuestos debería estabilizarse cerca del 22%. “En la Argentina, los impuestos son muy distintos a los que existen en Europa o Estados Unidos; después de pagarlos, queda muy poquito. Aunque quede poco, uno tiene que buscar el volumen y aparte el servicio”, consideró. Para el empresario, la “fiesta” de los márgenes altos terminó, y ahora el foco debe estar puesto en la eficiencia operativa y en la capacidad de financiamiento para captar a un cliente cuyo poder adquisitivo está exhausto.

El dilema entre el precio y la seguridad
La nueva etapa del mercado también ha forzado a empresas como Neumen a reconvertir su estrategia de ventas. Méndez comparó el negocio actual con el de un supermercado, donde la gente compara precios de forma minuciosa y prioriza la financiación sobre la fidelidad a una marca. “El neumático funciona hoy como un supermercado: la gente compara precios y compra de contado. En Neumen hoy ofrecemos 12 cuotas con interés y hemos logrado incrementar las ventas en comparación con el año pasado”, explicó, contrastando con la caída del 23% que sufrió el sector en febrero.
Esta necesidad de ofrecer opciones económicas ha puesto a prueba la relación histórica de su cadena con la marca Pirelli, la cual representa el 90% de sus ventas. Méndez fue muy pragmático al respecto: “Si el mercado me pide cubiertas baratas, yo voy a vender cubiertas baratas. Yo tengo que mirar la subsistencia, más que el amor que siento por Pirelli”. Sin embargo, esta apertura hacia productos más económicos conlleva un riesgo que el empresario calificó como “crítico” para la seguridad vial.
“Una familia no puede arriesgarse con una cubierta de baja calidad. La cubierta del auto es algo crítico: uno viaja con la familia y no puede comprometer su seguridad por ahorrar unos pesos”, alertó. Su preocupación se centra especialmente en el origen de algunos productos importados que no cumplen con los estándares necesarios para la alta exigencia de las rutas argentinas.

El Estado y el “escudo” contra la industria china
Finalmente, el CEO de Neumen abordó el rol que, a su criterio, debe ocupar el Estado en este nuevo paradigma de competencia. Aunque apoya la desregulación, Méndez trazó un límite claro con respecto a las importaciones provenientes de China, a las que considera una competencia desleal por las condiciones de producción del país asiático. “A mí me ha pasado que los fabricantes chinos me preguntaron a qué precio quería que me fabriquen una cubierta. Jamás, en mis 40 años en Pirelli, me preguntaron algo así”, reveló, sugiriendo que la calidad se ajusta al costo de manera peligrosa.
Méndez llamó a la acción conjunta entre el sector privado y el sector público para proteger la industria local y la seguridad de los usuarios. “Con China no se puede competir en igualdad de condiciones: ellos pagan salarios más bajos y tienen jornadas laborales mucho más extensas. El Estado tiene que hacer algo por las empresas; no se trata solo de reducir unos puntos o bajar un impuesto. Lo fundamental es establecer un mecanismo antidumping para las cubiertas de China”, sentenció.
Según el empresario, si bien el ingreso de mercadería del resto del mundo es saludable para regular los precios locales que estaban “fuera de órbita”, el ingreso indiscriminado y sin control de calidad desde Oriente podría profundizar crisis como la que atraviesa la fábrica Fate, que recientemente debió despedir a casi mil trabajadores por problemas estructurales agravados por la competencia asiática.