El Frigorífico Trenel no retomó su actividad luego de los despidos

La paralización de la planta, los despidos bajo el artículo 247 y un pasivo que supera los $34.000 millones profundizan la incertidumbre laboral y económica en Trenel, General Pico y la región.

dPosta – La crisis del Frigorífico Trenel, controlado por el Frigorífico Pico de la familia Lowenstein, mantiene en vilo a la localidad: la planta sigue sin retomar la actividad, días después del despido de casi 200 trabajadores sobre una dotación total de unos 580 bajo convenio. El impacto social en el pueblo es fuerte: entre 70 y 80 de los despedidos son de Trenel, mientras que la mayoría reside en General Pico. También hay trabajadores de Arata.

Los despidos fueron notificados bajo el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, que contempla indemnizaciones reducidas (generalmente al 50%) en casos de fuerza mayor o falta o disminución de trabajo no imputable al empleador.

Por el momento, tanto la empresa como el Sindicato de la Carne mantienen silencio. Los empleados despedidos y quienes continúan vinculados a la firma aseguran que cuentan con escasa información.

Una planta paralizada y sin volumen de faena

Hace meses que no se realizan faenas en el frigorífico de la ciudad de General Pico. De todas maneras, los empresarios utilizaban las instalaciones de la ciudad norteña para el desposte y envasado. En tanto, la faena fue concentrada en Trenel.

Hasta hace dos años, la firma faenaba unas 600 cabezas diarias, con planes de escalar a 800. Durante el año pasado, el frigorífico todavía procesó más de 96.000 animales, pero la falta de liquidez terminó por frenar la operatoria. En la actualidad, la actividad se redujo a una guardia mínima de mantenimiento y la empresa retiró incluso los equipos de faena kosher, clave para la exportación a Israel.

Según fuentes del sector, en diciembre la faena se desplomó a apenas 50 animales diarios, un volumen incompatible con los costos fijos de una planta de esas dimensiones. En enero, directamente, no hubo actividad.

Deuda bancaria, cheques rechazados y aportes impagos

El deterioro financiero se explica por una deuda bancaria de $22.771 millones, encabezada por el Banco de La Pampa (unos $9.000 millones), seguida por el Banco Nación y el Banco de Córdoba.

A ese pasivo se suman más de 1.000 cheques rechazados por casi $11.700 millones, además de pagarés emitidos en el Mercado Argentino de Valores por otros $1.770 millones, con vencimientos concentrados en el segundo trimestre.

En total, el rojo supera los $34.000 millones, mientras que el Banco Central mantiene a la firma bajo seguimiento especial en situación 2.

Además, el frigorífico acumula aportes previsionales y de obra social impagos desde octubre del año pasado.

Contactos sin resultados y un efecto dominó en la región

En el sector cárnico coinciden en que el combo de devaluación de diciembre de 2023, consumo interno en mínimos históricos, caída de exportaciones (con fuerte retroceso en China) y una hacienda cara terminó por asfixiar a una estructura altamente endeudada.

Fuentes vinculadas al conflicto indicaron que los Lowenstein iniciaron contactos con distintos actores para reordenar las finanzas. Entre las alternativas se mencionaron acuerdos con acreedores y una eventual venta del frigorífico, en un contexto donde varias plantas del país atraviesan procesos similares. Sin embargo, esas gestiones no avanzaron y la empresa decidió enviar casi 200 telegramas de despidos.

La paralización, de todos modos, no afecta solo al empleo directo: también golpea a productores ganaderos, transportistas y comercios de la zona. En ese marco, se mencionaron deudas acumuladas con productores de Trenel, Eduardo Castex y General Pico, lo que profundizó el efecto dominó sobre la economía regional.


Fuente: Diario Textual