dPosta – La escalada de violencia que mantuvo en vilo a los vecinos del barrio Julio Argentino Roca de General Pico tuvo su primer desenlace este jueves en los Tribunales locales. En una audiencia presidida por el juez de control Heber Pregno, se dictaron seis meses de prisión preventiva para el joven acusado de abrir fuego contra un vecino a plena luz del día, en el marco de una causa que expone una trama de hostigamiento y venganza que data de varios años.
El hecho que precipitó el megaoperativo policial ocurrió el pasado 28 de enero. Según la reconstrucción efectuada por el fiscal Guillermo Komarofky, dos hombres a bordo de una motocicleta irrumpieron en un pasaje del mencionado barrio. Sin mediar palabra, el acompañante del rodado extrajo un arma y efectuó al menos tres disparos contra un hombre que realizaba tareas de limpieza en su vereda. El ataque no fue una tragedia mayor por mera casualidad: en las inmediaciones no solo se encontraba el objetivo directo, sino también adultos y menores de edad que quedaron en la línea de fuego.
La investigación se apoyó en un minucioso relevamiento de las cámaras de seguridad del CECOM y de dispositivos privados de las viviendas de la zona. Estas pruebas permitieron identificar a los sospechosos y trazar su ruta de escape, lo que derivó en la orden judicial para realizar diez allanamientos simultáneos en distintos puntos de la ciudad y en la localidad de Ingeniero Luiggi. El despliegue de los Grupos Especiales de General Pico y Santa Rosa, junto a la Brigada de Investigaciones, culminó con el secuestro de la motocicleta utilizada en el hecho, municiones de diversos calibres y varias armas de fuego.
El origen del conflicto
Para la fiscalía, el ataque no es un episodio aislado, sino el punto álgido de un hostigamiento sistemático. El trasfondo se remonta a un siniestro vial ocurrido años atrás, en el cual falleció la madre del hoy detenido. El denunciante, quien fue sobreseído en aquella causa, venía sufriendo amenazas y amedrentamientos por parte de los hijos de la mujer fallecida.
Según los investigadores, el imputado —quien ya cuenta con antecedentes penales y condenas previas— y sus hermanos habrían sostenido esta agresión a lo largo del tiempo, derivando finalmente en el uso de armas de fuego.
Durante la formalización, el juez Pregno rechazó el pedido de arresto domiciliario de la defensa y aplicó la prisión preventiva por 180 días, imputándole los delitos de portación de arma de fuego agravada y abuso de armas.
Derivación y pericias pendientes
En paralelo a la situación del tirador, la Justicia formalizó en un legajo separado a María de los Milagros Coria. Su domicilio fue uno de los diez objetivos allanados en la causa original y allí se hallaron un revólver calibre 38 largo y piezas de una pistola calibre 22, sin documentación.
Coria quedó imputada por tenencia simple de arma de fuego y, aunque recuperó la libertad con la obligación de presentarse semanalmente en sede judicial, su futuro procesal depende de un hilo técnico.
El Ministerio Público Fiscal aguarda los resultados de las pericias balísticas para determinar si alguna de las armas encontradas en su casa fue efectivamente la utilizada en el tiroteo del barrio Roca. De confirmarse la coincidencia, la situación de la mujer se agravaría bajo la figura de encubrimiento, vinculándola directamente con el autor de los disparos.