


dPosta – En los Tribunales de Pico, este jueves se formalizó la investigación contra Segundo Isabel Alfonzo, el hombre de 66 años detenido en Quemú Quemú por gatillar contra un subcomisario tras protagonizar una pelea familiar. El hombre asegura que a él lo desmayaron y que, mientras estaba en su casa armado, la policía derribó la puerta y le disparó.
La Fiscalía solicitó formalizar al detenido por “tentativa de homicidio agravado” como delito más grave y le impusieron tres meses de prisión preventiva.
Alfonzo fue trasladado por la mañana a los Tribunales y allí brindó su versión de los hechos ante el fiscal Guillermo Komarofky, quien luego formalizó el caso ante la jueza Jimena Cardoso y el defensor oficial, Walter Vaccaro.
El fiscal recordó que el hecho comenzó alrededor de las 22:00 horas en un domicilio de calle Azcuénaga, cuando Alfonzo llegó de trabajar y comenzó a discutir con su hija. Intentó agredirla, siendo separado por su hijo mayor, pero la discusión con la joven continuó en el exterior de la casa, donde el hijo lo golpeó y el hombre amenazó con “matarlo” supuestamente con el arma que ya llevaba en la cintura.
Los hermanos se retiraron del domicilio y se dirigieron a la Comisaría, donde denunciaron el episodio y advirtieron que su padre estaba armado. Según la versión de la Fiscalía, hasta el domicilio llegaron el subcomisario Julio Martínez y el oficial Nicolás Guzmán, y fue el jefe quien golpeó la puerta. Fue introducido al interior cuando Alfonzo le dio la mano, para luego extraer un revólver Smith & Wesson calibre 38 largo, con el que apuntó al cuerpo y la cabeza de Martínez, sin que saliera la bala. Ante esto, el suboficial disparó con postas de goma hacia las piernas del hombre de 66 años.

La otra versión
Alfonzo, que llegó a la audiencia con sus dos brazos vendados, solicitó desde el inicio contar a la jueza la versión que ya había expuesto en la indagatoria en Fiscalía, algo que habitualmente no sucede en las audiencias de formalización.
La jueza Cardoso le cedió la palabra y el hombre reconoció la discusión con su hija y la pelea con su hijo. Afirmó que allí recibió un golpe en la cabeza que lo desvaneció. Indicó que despertó fuera de su casa sin saber qué había sucedido, vio sangre a su alrededor e ingresó a su vivienda buscando a su mujer y sus hijos, pero en el lugar no había nadie.
En ese contexto, el detenido dijo que se preparó “otro fernet” y se calzó el revólver a la cintura para prevenir un supuesto nuevo ataque. Minutos más tarde y mientras estaba sentado en la mesa, escuchó un estruendo en la puerta que, según él, la policía derribó. En ese momento admite que sacó el arma de fuego de la cintura, aunque reiteró que nunca gatilló contra la policía.
Alfonzo remarcó: “Yo no me puse el revólver en la cintura para esperar a la policía, que quede claro, me lo puse porque no sabía si me iban a seguir pegando y estaba solo”. Y agregó: “Jamás le tomé la mano al señor comisario porque yo estaba sentado cuando escuché que gritaban Alfonzo y, después, la patada en la puerta y el otro policía apuntándome y disparando”.
Aseguró también: “Yo tengo todos los papeles de las armas que se llevaron”. Y se lamentó: “A mí me pegaron, me hirieron de bala, me sacaron las armas y estoy preso como si fuera un delincuente. Yo no le he pegado a nadie, ni nada. No entiendo más nada”.

Imputaciones, pruebas y prisión
El fiscal Komarofky solicitó que se formalice el caso por los delitos de amenazas agravadas por el uso de arma (contra su hijo); homicidio agravado por el uso de un arma de fuego y por haber sido cometido contra un miembro de la fuerza policial, en grado de tentativa; y tenencia de armas de fuego de guerra (por el revólver y el fusil) y tenencia de arma de uso civil (carabina) sin la documentación requerida.
En ese sentido, el defensor Vaccaro solicitó que en la imputación se incluya la figura de “tentativa de delito imposible”, teniendo en cuenta que el arma no funcionó y la falla aún debe ser establecida por el peritaje.
La Fiscalía pidió como medidas de prueba: pericias al revólver del imputado y a la escopeta del policía, revisión médica de constatación de lesiones para establecer el tipo de heridas y cómo se produjeron, extracción de sangre para obtener ADN, un análisis antropométrico para determinar medidas, peso y cuál es su mano hábil, y también solicitó un examen mental obligatorio.
A la hora de requerir las medidas restrictivas, el fiscal consideró que existe peligro de fuga porque la tentativa de homicidio inicia con una prisión de 10 años, aunque la figura solicitada por la defensa reduciría dicho plazo. También consideró que podría obstruir la investigación y graficó, en ese sentido, que su esposa y dos hijos declararon, pero ninguno de ellos quiso dar carácter de denuncia a sus dichos “por el miedo que el detenido infunde en su familia”. Por ello, requirió prisión preventiva por el término de seis meses. A su turno, el defensor pidió que se le imponga prisión domiciliaria.
Finalmente, la jueza Jimena Cardoso dio por formalizado el caso por las figuras penales detalladas por Fiscalía y Defensa, consideró que existen peligros de fuga y obstaculización, y confirmó la prisión preventiva por tres meses.