dPosta – El avance de la causa por el brote de botulismo en Santa Rosa se topó con un dato que modifica el escenario previsto por los investigadores. Tras analizar los 18 frascos de la marca “Juli-Mar” incautados en la vivienda de la productora en Toay, el Instituto Malbrán informó que las muestras dieron negativo para la toxina botulínica. Este hallazgo inicial traslada el enigma al interior del hogar de las víctimas, donde el consumo de un escabeche derivó en una muerte confirmada y un paciente hospitalizado.
La fiscal Cecilia Martini trabaja ahora sobre un terreno de mayores precisiones técnicas. Si la producción general no presenta la toxina, la Justicia debe determinar si se trató de una contaminación excepcional en una unidad específica o si factores externos, posteriores a la comercialización, desencadenaron la letalidad del producto. Entre las posibilidades que se barajan, toma fuerza la teoría de una mala conservación tras la apertura del envase o una falla puntual en el proceso de esterilización de ese frasco en particular.
Pese a este alivio parcial para la defensa, el proceso científico no ha terminado. El laboratorio nacional inició ahora un cultivo de esporas, un estudio de mayor profundidad cronológica que busca detectar la presencia de la bacteria Clostridium botulinum incluso si la toxina no se manifiesta de forma inmediata. Este resultado será el que finalmente defina si la partida completa representaba un peligro para la salud pública o si el caso se limita a un evento aislado.
En cuanto a la situación de la elaboradora, su panorama jurídico sigue siendo delicado. Aunque ella misma solicitó declarar ante la fiscalía el pasado martes para dar su versión de los hechos, todavía no se ha producido la formalización ante un juez de control. La figura de homicidio culposo sobrevuela el expediente, pero la fiscal Martini prefiere cautela: la calificación final dependerá de si las nuevas pruebas logran conectar directamente el proceso de fabricación en Toay con el cuadro clínico que terminó con la vida de Raquel Pumilla.
Mientras se esperan las conclusiones finales del Malbrán, la investigación también mantiene bajo la lupa un segundo fallecimiento que podría estar vinculado al mismo origen. Por ahora, el expediente se mantiene bajo la carátula de investigación preliminar, a la espera de que la ciencia aporte la pieza que falta para entender por qué ocurrió el hecho.