dPosta – La búsqueda incansable de Marita Verón, secuestrada y desaparecida desde 2002, sumó un nuevo y doloroso capítulo esta semana, luego de que Susana Trimarco, su madre y referente de la lucha contra la trata de personas, recibiera información desde la ciudad de Capiatá, en el departamento Central de Paraguay.
La pista surgió de avisos de vecinos de Capiatá, ubicada a 23 kilómetros de Asunción, quienes aseguraban haber visto a una mujer en extrema situación de calle y desnutrición que, a su juicio, podría ser la joven argentina de la que nada se sabe desde hace más de dos décadas.
La información, acompañada de fotografías, impactó fuertemente en Trimarco. “No pude dormir. Me mandaron una foto que no la quiero presentar, porque es horrorosa la situación de esa mujer. Es como que me clavaron un puñal en el pecho y no puedo dormir pensando que, mientras yo con la fundación ayudo a miles de mujeres, supuestamente, mi hija está como una persona indigente”, expresó Trimarco, reflejando la angustia ante la posibilidad, por remota que fuera.
Investigación oficial y verificación de identidad
La pista fue entregada de inmediato a la Fiscalía Federal N°2 de Tucumán, a cargo del fiscal José Agustín Chit. Según la información que circulaba entre los vecinos, la mujer indigente vivía de la caridad, en una precaria ranchada cubierta con una lona en el barrio San Ramón de Capiatá, a la altura del ex kilómetro 18 de la Ruta PY02.
Enrique, del portal Capiatápress, comentó que la mujer “hablaba muy bien el español, y que decía algunas cosas en guaraní, pero que evidenciaba problemas de salud mental”. Algunas fuentes vecinales alegaron que la mujer se hacía llamar “Doña Eva”. Además, en una iniciativa para que pudiera acceder a prestaciones del Estado, lograron gestionar un documento para la mujer, que estaba indocumentada.
Dicha documentación, expedida el pasado 21 de octubre, arrojó datos que en principio descartarían la posibilidad de que se tratara de Marita: en ella consta que la persona se llama Eva M. y que nació el 3 de junio de 1955 en San Pedro del Paraná, un distrito paraguayo del departamento de Itapúa.
Pese a esta evidencia, la cautela fue la norma entre los investigadores. Fuentes cercanas a la causa señalaron que “esos datos llegan así cada tanto y todo se comprueba, hasta lo más inverosímil”. Desde la fiscalía, se iniciaron los trámites pertinentes para tomar contacto con el Ministerio Público Fiscal de Paraguay, a fin de “aunar esfuerzos y dar con el paradero de esa mujer y hacer las pruebas pertinentes” de forma coordinada. También se sugirió dar intervención a la Protex (Procuraduría de Trata) para investigar un posible caso de trata, independientemente de la identidad de la persona, ya que “no me llevaría por una imagen de una persona en situación de calle y visiblemente avejentada, pero sí está claro que hay que darle intervención a las redes de fiscales de Trata por medio de la Protex”.
Antecedentes de la búsqueda
El entorno de Trimarco recordó que esta no es la primera vez que reciben información errónea o inverosímil. “No es la primera vez ni la última, es todo el tiempo. En años anteriores, manifestaron que estaba enterrada en Córdoba, en La Pampa”, aseguraron.
El caso de Marita Verón se remonta al 3 de abril de 2002, cuando salió de su casa en San Miguel de Tucumán para dirigirse a una maternidad y nunca regresó. Tras la denuncia, pistas iniciales vincularon su secuestro a un Fiat Duna rojo de la remisería Cinco Estrellas, propiedad de la familia Alé.
Testigos posteriores revelaron un mapa del horror: Marita habría sido entregada a un proxeneta y vendida por 2.500 pesos a una whiskería en La Rioja, siendo trasladada posteriormente por distintas provincias argentinas (Córdoba, Santa Fe, Santa Cruz) e incluso, se manejó la hipótesis de que fue llevada a España. Sin embargo, a 23 años de su desaparición, el paradero de Marita Verón permanece desconocido, mientras su madre continúa su lucha y enfrenta con entereza cada nueva pista que se abre.